jueves, 18 de febrero de 2016

La dimisión de Carlos Arias Navarro

Carlos Arias Navarro: entre Franco y Juan Carlos I 
El 2 de julio de 1976 el Boletín Oficial del Estado (BOE) anunció la dimisión de Carlos Arias Navarro como Presidente del Gobierno poniendo fin a dos años y medio de gobierno iniciados con Franco y culminados con Juan Carlos I. Carlos Arias Navarro fue nombrado por Franco en diciembre de 1973 en uno de los momentos más difíciles del régimen tras la muerte de su antecesor en un fenomenal magnicidio obrado por ETA, justo en el momento en que Arias Navarro era ministro de Gobernación. Por tanto, Arias Navarro asumió su cargo en los estertores finales del franquismo, en los momentos finales del propio Franco y de su régimen del que pese a presentarse como fiel continuador y albacea testamentario contribuyó a liquidar asumiendo su protagonismo en la transición de la dictadura franquista a una monarquía parlamentaria encabezada por Juan Carlos I. Arias Navarro titubeó constantemente a lo largo de su mandato jugando con la idea de la continuidad del régimen tras la muerte de Franco antes de la muerte del propio Franco mediante la asunción de un pluralismo limitado al seno del Movimiento Nacional manifestado en el Estatuto Jurídico de las Asociaciones Políticas de diciembre de 1974, pero dicha idea aparecía como una entelequia y fracasó estrepitosamente al constituirse tan sólo seis asociaciones o corrientes carentes de arraigo real y por tanto de fuerza a excepción de la Unión del Pueblo Español (UDPE) encabezada por Adolfo Suárez. El franquismo estaba claramente superado y su fecha de caducidad estaba fijada en la defunción del dictador y con ella la del mismo Arias Navarro dada su identificación con el círculo familiar del dictador. Pero sorprendentemente Juan Carlos I decidió mantenerlo al frente de su cargo en base a un calculado equilibrio entre las posiciones más conservadoras y aperturistas del régimen, compensando de este modo la destitución del falangista Rodríguez de Valcárcel y su sustitución por Torcuato Fernández Miranda al frente de las Cortes Españolas y del Consejo del Reino. Pese a su indudable imagen de franquista Carlos Arias Navarro no era ni intransigente ni tonto, sino extremadamente pragmático y constatada la irrealizable idea de la supervivencia del franquismo sin su fundador e inspirador decidió sumarse al proceso democrático impulsando a lo largo de su mandato diversas medidas encaminadas hacia la superación del franquismo, la reconciliación nacional y la democratización de España. Los integristas del régimen eran los únicos que parecían darse cuenta del pragmatismo de Arias Navarro y por ello lo despreciaban, lo odiaban y lo consideraban un traidor, lo mismo que los demócratas verdaderos quienes le consideraban un hombre del pasado. Quizás por ello Arias Navarro decidió presentar su dimisión y dar paso a alguien que estuviera más en consonancia con la nueva etapa que se abría en España. Alguien que Juan Carlos I designaría a partir de la terna de candidatos que le presentaría Torcuato Fernández Mira



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